viernes, 19 de julio de 2013

El iPhone 5S se agota


“Por fin Apple ha dado a China prioridad en la venta de sus productos. Aunque solo sea porque la Tierra es redonda y el sol sale en Oriente”. Una fan incondicional de la empresa de Cupertino, Mu Xijie fue de las que esperaron con la nariz pegada a la pantalla del ordenador a que se abriese el plazo para reservar en la web el nuevo iPhone, y esta mañana -festivo en China- ha madrugado en Shanghái para ser una de las primeras en poner su pulgar sobre el nuevo sensor dactilar del iPhone 5S. Como muchos otros, ha desembolsado 6.088 yuanes (760 euros) por la versión de 32 GB y ha optado por el color dorado. Según la empleada de Apple que ha ayudado a Mu a configurar su terminal, ese color está siendo, con mucha diferencia, el más demandado por los usuarios chinos y el primero que se ha agotado en la web.


Prueba de ello es que hoy el dorado cuesta en los comercios online de reventa unos 70 euros más que los otros dos colores. “Me parece que no es un tono exagerado, sino bastante elegante”, explica Mu, que sustituye su iPhone 4. “Del sistema son muy interesantes la nueva medida de seguridad de la huella dactilar y las opciones que se abren con la arquitectura de 64 bits”, expone. “Además, el iOS 7 creo que tiene una apariencia limpia y unos colores agradables”.


 Los compradores que probaban alrededor de Mu sus nuevos aparatos mostraban su satisfacción con comentarios similares. No obstante, en el extremo opuesto está el iPhone 5C. En la hora y media que EL PAÍS ha pasado en el mayor establecimiento que Apple tiene en Shanghái, el de la calle Nanjing Dong, ha sido imposible encontrar un solo cliente de la versión más barata del teléfono. Los dependientes aseguran que ha habido varios en las primeras horas, pero un empleado reconoce, bajo condición de anonimato, que por cada versión C vendida se colocan unas 30 unidades del S. Y no esconde su sorpresa por la pequeña diferencia de precio entre ambos modelos: 800 yuanes (100 euros).


Por cada versión C vendida se colocan unas 30 unidades del iPhone 5S
 “¿Quién lo va a comprar si el C es solo un iPhone 5 camuflado con una carcasa de plástico?” ,  se pregunta Zhao Xinmin, que prueba su teoría haciendo una comparación entre su iPhone 5, lanzado el año pasado, y el 5C. “Además, ahora se puede conseguir el iPhone 5 incluso más barato que el 5C. Es una estupidez comprar el de plástico”. No obstante, a su lado, una adolescente de 16 años apellidada Liu, sí que se veía atraída por los colores “menos serios” del terminal más económico. “El problema es que hay marcas chinas con productos similares mucho más baratos. Y no me puedo permitir pagar 4.488 yuanes (560 euros) por este”.

Nada mejor para probar el fracaso del 5C que el nulo interés que ha suscitado entre los huangniu, personas que pululan hoy por el establecimiento de Apple tratando de comprar los terminales de quienes ya los han conseguido -sólo se venden a quienes tienen uno de los códigos-. “Ofrezco 400 yuanes (50 euros) más de su precio oficial por el teléfono en la versión dorada, y 300 yuanes (37 euros) por el resto”, reconoce entre susurros uno de ellos. Luego tratará de venderlos a quienes no quieren esperar para hacerse con el terminal y obtener un beneficio de 200 yuanes (24 euros) con la transacción. “En esta ocasión, como el iPhone ha salido en China a la vez que en el resto del mundo, el negocio no va bien. El C no lo quiere nadie, y solo sacamos tajada con el S dorado”.


No en vano, antes los aparatos llegaban a la china continental meses después de su lanzamiento en el resto del planeta, lo cual creaba un lucrativo mercado negro en el que los huangniu se encargaban de adquirir los teléfonos en Estados Unidos o Hong Kong y revenderlos por Internet en China. “Todavía habrá un poco de margen, porque hay países en los que son más baratos, pero la gente prefiere comprar los originales”.


Los huangniu se encargaban de adquirir los teléfonos en Estados Unidos o Hong Kong y revenderlos por Internet en China


En Taobao.com, el principal portal de comercio online, el iPhone 5S importado del otro lado del Pacífico es hoy 1.000 yuanes (120 euros) más barato que el chino en la versión de 64 GB. Este periódico ha tratado de conseguir las cifras oficiales de reservas (las del S están agotadas), pero ha sido imposible contactar con la empresa a través del teléfono proporcionado en su establecimiento y que, según la telefónica china, no existe.

lunes, 8 de julio de 2013

Las otras pantallas también cuentan


Conocer con precisión la audiencia de la televisión es una pieza clave para los programadores de las cadenas y el sector publicitario. El share (la cuota de pantalla) determina la vida y la muerte de un programa y también las tarifas que las marcas pagan por anunciar sus productos.

 Pero el desplazamiento del consumo televisivo hacia los dispositivos electrónicos (teléfonos inteligentes, tabletas) exige ampliar los sistemas de medición. La multinacional Nielsen ha recogido el guante lanzado por la industria y se prepara para medir la audiencia en los soportes móviles y rastrear los lugares desde los que el público ve la televisión. Ya no solo estarán controlados los espectadores que sintonicen los programas desde su casa, sino también aquellos que lo hagan, por ejemplo, desde autocares, aeropuertos, bares o estadios de fútbol.


La industria estadounidense viene desde hace tiempo reclamando sistemas que arrojen datos precisos sobre las segundas pantallas. Máxime si se tiene en cuenta que el 25% de los hogares con televisión tienen tabletas y que crece a toda velocidad la población (especialmente los jóvenes) que no ve ya los contenidos de una manera tradicional.


“El motivo por el que estamos invirtiendo fuertemente para medir estas audiencias es porque creemos que este segmento crecerá a un ritmo rápido en los próximos dos años”, dice Nielsen, según recoge el diario The Wall Street Journal.


Los anunciantes necesitan saber cuánta gente ve los 20 segundos de su anuncio y además quieren conocer quiénes lo han visto, a qué hora y en qué aparato. Expertos en el ámbito de la publicidad consideran que la actitud del mercado español es “perezosa” y hasta ahora se ha conformado con medir las audiencias tradicionales. Pero, aseguran, es el momento de dar el salto y afrontar los nuevos desafíos.


Kantar Media, la compañía que gestiona las audiencias en España, ha presentado en los foros del sector el sistema Virtualmeter, que permite hacer mediciones en entornos distintos al del televisor. Este mes ha dado a conocer los resultados de una primera prueba, realizada con una pequeña muestra del panel de 4.000 hogares que tienen instalado un audímetro y, a su vez, disponen de PC y conexión a Internet. En este ensayo, realizado entre 100 usuarios, se ha percibido que el 10% de lo que se consume en el ordenador son contenidos de televisión con una antigüedad de hasta siete días.
El sistema “es técnicamente avanzado, pero está en una fase totalmente embrionaria”, dice el director de Marketing de Mediaset, Javier López-Cuenllas. Observa que, en cualquier caso, quedarían fuera de investigación el 30% de los espectadores que carecen de PC, además de aquellos que no den autorización para que se instalen en sus ordenadores los audímetros virtuales.


“Los resultados dejarían de ser representativos del universo demográfico”, afirma. Mientras tanto, el sector tendrá que convivir con los dos sistemas actuales: Kantar Media para las mediciones tradicionales y ComScore para el consumo en Internet. “Aunque lo ideal sería un panel integrado”, asegura López-Cuenllas.