viernes, 30 de agosto de 2013

Sony lanza el ojo remoto, un zoom que se dispara a distancia


Robert Capa dijo que si una foto no es buena el motivo es que no se está lo suficientemente cerca. O no tienen un buen zoom, como es el caso de los teléfonos inteligentes. Para acabar con este fallo de los smartphones,Sony presentó en la pasada feria IFA de Berlín, dos productos que no termina de estar claro si son una excentricidad poco práctica o una innovación genial.


Se trata de las Cyber-shot QX10 y QX100. Son cámaras sin pantalla, en realidad ojos remotos, con la capacidad de acoplarse a un smartphone, ya sea con sistema operativo Android o el iOS del iPhone.
Para comunicarse con estos ojos remotos se emplean conexiones wifi o el sistema de proximidad NFC y una aplicación. Pero no solo eso. Estos ojos cibernéticos también pueden utilizarse independientemente, sin necesidad de acoplarse a un teléfono o tableta, pues en el caso del QX100 incluye disparador y tarjeta de memoria.


Ambos modelos permiten acercarse o alejarse con mucha flexibilidad del motivo que se quiere fotografiar, pues sus objetivos abarcan un amplio rango de distancias focales (28-100 mm), además de tener una abertura máxima de diafragma de F/1.8. Al usarlos, también aumenta la calidad de las fotos. Sobre todo en el caso de la QX100, pues cuenta con el mismo sensor de imagen de la cámara Sony RX100 II.


Estos ojos cibernéticos también pueden utilizarse independientemente, sin necesidad de acoplarse a un teléfono o tableta, pues en el caso del QX100 incluye disparador y tarjeta de memoria
La vanguardia se paga y más si es tan espectacular como la de Sony. El precio del QX10 es de 200 euros y el de QX100 450 euros, a los que habría que añadir el precio del smartphone para disparos en remoto.


La óptica era una asignatura pendiente de los smartphones, pero comienza a paliarse. Hasta la fecha sólo hemos visto en España dos teléfonos cuyas cámaras disponen de zoom óptico, Ambos de Samsung.


G800 y S4 Zoom. El G800, de 2008, y el reciente Galaxy S4 Zoom. El primero, que disponía de un zoom de tres aumentos, pasó sin pena ni gloria por los escaparates. El segundo tampoco se deja ver demasiado, seguramente porque cuesta recordar un smartphone más voluminoso y feo. Parece una cámara con un móvil pegado que lo contrario. Pero, eso sí, las fotos que capta quizás compense pagar 500 euros.


Lumia 1020 de Nokia. El zoom óptico no es el único camino para que podamos fotografiar un motivo que se encuentra lejos de nosotros sin desplazarnos. Resulta interesante la tecnología PureView que usa Nokia en su Lumia 1020, el teléfono con más resolución del momento.
Este móvil dispone de un sensor de imagen con 41 megapíxeles de gran tamaño, que supera incluso al de algunas cámaras compactas de gama alta. La gran superficie de ese componente aumenta la calidad de imagen al hacer fotos y vídeos. Sobre todo con poca luz.

A pesar de contar con un objetivo de focal fija podemos usar el zoom digital con el Lumia 1020. En Nokia han logrado que, a diferencia de lo que sucede con esa función en otros teléfonos móviles, no haya una pérdida apreciable de calidad en las imágenes.

El truco está en lo que se denomina el sobremuestreo de píxeles. Si rebajamos sus 41 megapíxeles a 8 o a 5 podemos realizar un recorte en la foto con los píxeles sobrantes.
El efecto es idéntico a usar un zoom óptico. Suena retorcido, pero a la hora de la verdad el sistema funciona bastante bien. Al menos eso pudimos comprobar al probar el Nokia 808, un predecesor directo de este Lumia 1020 equipado con una tecnología idéntica.


Sony Xperia Z1. Presume de disponer de un zoom digital de ocho aumentos con calidad similar a uno óptico. Cuenta con un sensor de 20 megapíxeles. El tamaño de ese componente es mayor de lo que estamos acostumbrados a ver en la cámara de un teléfono, pero se queda lejos del que incorpora el Nokia Lumia 1020. Por lo que parece poco probable que ese modelo de Sony logre igualar la tecnología PureView de zoom digital que usan los finlandeses. Aunque habrá que esperar a probarlo para ver su efectividad.


Pros y contras. Cada uno de estos modelos tiene sus pros y sus contras. Si lo que buscamos es calidad de imagen el Nokia Lumia 1020 y el módulo QX100 de Sony se llevan la palma. Ambos cuentan con sensores de tamaño similar y un objetivo de calidad. Aunque el segundo dispone de un zoom óptico de 3,6 aumentos frente a los 3 aumentos que es capaz de lograr el primero usando PureView.

En lo que sale ganando el Nokia es en tamaño. Abulta mucho menos que cualquier otro móvil al que añadamos el módulo de Sony. Pero también en la velocidad de respuesta. Pues hay un lapso de tiempo desde que disparamos desde el móvil con QX100 hasta que se almacena en él.
Los que buscan acercarse al máximo a un objeto preferirán los objetivos de 10 aumentos del modulo Sony QX10 y del objetivo del Samsung Galaxy S4. Ambos cuentan con sensores de idéntico tamaño y similar resolución, 18 megapíxeles el primero y 16 el segundo. La gran ventaja de los módulos de Sony es que son de quita y pon y pueden usarse separados del teléfono, ideal para autorretratos. Aunque en velocidad de respuesta gana el Samsung.


El Sony Xperia Z1 se queda a mitad de camino, pero guarda un importante as: su resistencia al agua. Permite su empleo en días lluviosos sin que pase a mejor vida.
Queda por ver si todas estas propuestas lograrán hacerse un hueco entre los que no sean unos entusiastas de la fotografía, pues ninguna es barata.

lunes, 19 de agosto de 2013

El quirófano global, de la mano de Google Glass


Un médico con dos gafas superpuestas no parece un ejemplo de confianza. Pero si el segundo par es una de las ya famosas (aunque todavía no comercializadas) Google Glass, la cosa cambia. Así intervino ayer Pedro Guillén, de la Clínica Cemtro, a un hombre de 37 años con una lesión en la rodilla. Más de 265 lugares del mundo (universidades, hospitales, sociedades médicas) se conectaron en este último alarde de la tecnología: retransmitir una operación desde el punto de vista del cirujano principal. Como Guillén dice, se trataba de crear un “quirófano global”. “Los había de todas partes o, al menos, de casi todas. Faltaba el centro de África. Y China, donde hay problemas para que entre Internet”, afirma con orgullo el cirujano.


Aparte de algunos incidentes técnicos —en el salón de actos de la clínica a veces se perdía la señal de las gafas, que, sin embargo, podía seguirse en YouTube—, las dos horas de intervención fueron un ejemplo de cómo puede ser la docencia de la medicina (y, seguramente, de muchas otras disciplinas) del futuro. “Hemos pasado de las peceras de los quirófanos antiguos [las salas con paredes de cristal detrás de las cuales los alumnos seguían las explicaciones del profesor] a esto”, comenta Guillén probándose las gafas antes de la operación.


Miles de personas vieron la operación 'con los ojos del cirujano'

Para hacerla más completa, la lección magistral se seguía además por medios que, a estas alturas, pueden considerarse casi tradicionales: cámaras de ambiente, que recogen la actividad del quirófano, y otra pantalla en la que el endoscopio (los auténticos ojos de los médicos dentro de las incisiones cada vez más pequeñas que practican) muestra al detalle el trabajo fino dentro del cuerpo, desde la aspiración de la sangre a la colocación de la membrana con las células madre (obtenidas del propio cartílago del paciente unas semanas antes), y acabando con los puntos dados para sujetar el material que, tras disolverse en tres meses, habrá dejado sembrada la lesión de condrocitos para su recuperación. “Este es el único uso hasta ahora demostrado clínicamente de las células madre”, insiste Guillén ante unas expectativas, que él considera exageradas, de este material biológico.


Decir que se trata de una operación mínimamente invasiva es, a estas alturas, algo casi redundante. No hay cirugía que se precie (y que se preste) en la actualidad que no se haga así. Solo dos incisiones, uno en un lado de la rodilla para introducir la cámara con su luz, y otra, de unos 10 centímetros cuadrados, en la parte contraria, por donde se manipulará la lesión y se introducirá el cultivo reparador. Esta deriva de la cirugía hacia lo pequeño —insistimos, siempre que se pueda— es una de las causas para que el uso de tecnologías cada vez más complejas sea imprescindible. Si tradicionalmente se decía que los traumatólogos eran los carpinteros del cuerpo (y los estomatólogos o internistas, los fontaneros), ahora, en casos como este de uso de ingeniería tisular, los médicos se parecen más a un orfebre. No es alarde (o no solo). La recuperación del enfermo es mejor cuanto menor sea la herida. En este caso, a las tres o cuatro horas el paciente iba a recibir el alta y podía empezar a moverse de inmediato.

Operación con "Google Glass", en la Clínica Cemtro. / Samuel Sánchez


El uso de aparatos portátiles, sin cables, que pueden usarse en cualquier lugar —“en una selva, en un sitio sin luz”— es la última innovación de esta especie de compendio de tendencias médicas que fue la tarde de ayer.
Internet, células madre, incisiones mínimas marcan el futuro
Como corresponde a una lección magistral, el sistema tiene otra ventaja: la intercomunicabilidad. Guillén escogió tres lugares de los que recibir preguntas (Stanford, la Universidad de EE UU con la que ya había ensayado en junio el sistema, y otros dos de Suiza y Japón), aunque pudieron oírse voces mexicanas que entraban por otros cauces. Podía —no fue el caso— incluso pedir ayuda o recibir sugerencias.

Pero la docencia es solo una parte de la utilidad de esta conjunción de tecnologías. La posibilidad de asesorar a un médico poco experto en una técnica es la otra. Si este dispusiera de un sistema de transmisión como el de las gafas de Google, un especialista podría orientarle casi al milímetro en una intervención, indica el médico. Si en fútbol se dice que debe correr el balón y no los jugadores, en este caso la idea es que viaje el conocimiento, y no los pacientes.


El caso de ayer fue solo la última muestra del virtuosismo al que puede llevar la tecnología en la medicina. Solo la falta de equipos y líneas de conexión suficientemente potentes impide que las consultas a distancia sean algo generalizado.


Los vídeos son actualmente claves para aprender una técnica


Y quien dice la consulta, dice el seguimiento. La famosa telemedicina, cuyo nombre puede acabar gastado antes de su completa implantación, está todavía en mantillas. Cuando ya la humanidad es capaz de analizar a distancia el agua que contienen o no las rocas de Marte, todavía se considera un caso excepcional —digno de atención y de seguimiento— que una mujer, Susana Ruiz, vaya a recibir atención a su diabetes desde Basurto (Vizcaya) mientras está escalando el Everest. O que, ante posibles imprecisiones humanas o falta de expertos, el robot quirúrgico Da Vinci sea una revolución (al olvidar que detrás de él hay cirujanos que lo programan y lo usan). Son solo la punta del iceberg de un uso de la tecnología que aún tiene que ofrecer muchos beneficios.


Aunque esa utilización siempre estará condicionada por las manos del médico. Ningún técnico ha diseñado todavía un sistema por el que un estudiante de medicina no tenga que empuñar un bisturí para aprender. Óscar Gorría, vocal de Médicos en Formación de la Organización Médica Colegial, afirma sin dudar que este uso de la técnica es “una gran ayuda”. “Pero obviamente, eso no evitará el trabajo posterior. En especialidades quirúrgicas, como la mía, mientras mejor prepares la teoría, mientras más vídeos veas, mejor será la práctica. Y más ahora con los recortes que no se viaja a congresos, o en procesos como este, que solo hace un médico”.


Es la única forma de explicar una practica si solo la hace un médico
Ese toque de humanidad lo dio, en un ataque de espontaneidad, el propio Guillén, cuando sus propias gafas captaron, para miles de espectadores, cómo insistía en hacer personalmente una sutura: “No quisiera estropearlo al final”.

miércoles, 14 de agosto de 2013

La lentitud, principal queja en la descarga del sistema iOS 7


Que millones de personas quieran descargarse 700 megas a la vez no es tarea fácil; pero, salvo pequeñas incidencias en la hora punta (10 horas del miércoles en California, EE UU), los primeros chequeos indican que las quejas son mínimas y casi todas por la tardanza en realizarse la descarga completa del nuevo sistema operativo iOS 7 de Apple.

A pesar de ser una actualización pesada, de casi un giga (728 megas), ese es un problema menor en Japón. Una conexión japonesa de 45 megas de bajada de media hace que los archivos se guarden en el teléfono en cuestión de minutos. La dificultad llega a la hora de instalarlo.
Entonces sí es necesario tener paciencia. Después de cinco intentos, el iPhone consiguió conectar con los servidores de Apple para verificar la actualización. Un reinicio, otro, cambio de color de la pantalla. Ya no hay una manzana blanco sobre fondo negro durante la renovación del sistema operativo, sino una traslúcida sobre fondo blanco.

La AppStore se remoza. Ahora tiene una lista de deseos

Una vez reiniciado el teléfono, hay que dar las claves de seguridad. De inmediato se recibe un correo con las mejoras del servicio ‘Find my iPhone’, en el que se usa cuando se extravía el móvil.
En lo sucesivo tendrá novedades, además de poder desactivar esa aplicación a distancia (por si un amigo de lo ajeno consigue desbloquear el móvil y lo quita), se puede borrar el móvil o reactivarlo en caso de recuperación. Hasta ahora si el móvil volvía a su dueño, tenía que volver a empezar de cero y después tomar los datos desde iCloud, la nube de Apple. De este modo resulta algo más cómodo si se está ante una falsa alarma.

La pantalla principal pierde parte de su orden. Apple vuelve a poner por su cuenta Facetime, su equivalente a Skype, en la primera ronda de aplicaciones, por lo que hay que pasar unos segundos poniendo orden para volver a sentirse cómodos con el móvil.
Llaman la atención las renovaciones de aplicaciones como Evernote, eBay, Flipboard, FourSquare, Shazam y Vimeo

Al mandar un correo o contestar alguna de las notificaciones choca un poco. Adiós al teclado en negro. Ahora los trazos de las letras son más suaves y el blanco manda sobre el negro en las aplicaciones nativas. En WhatsApp, por ejemplo, se mantiene la interfaz antigua.

El verdadero cambio, tras los ya conocidos, llega al abrir la tienda de aplicaciones. La AppStore se remoza. Ahora tiene una lista de deseos, como en las tiendas online. Algo que inventó Amazon y ahora es un paso previo al carrito de la compra o una forma de dar ideas de regalos a amigo.
La función “populares cerca”, enseña qué aplicaciones son las más descargadas en el lugar en que se está. En el caso de Tokyo, para un extranjero, puede resultar de escasa ayuda por no conocerse el idioma. O, al contrario, un salvavidas, para saber mejor qué usan en un nuevo lugar o descargar lo que está de moda.

Además, presenta una sección dedicada a las aplicaciones para iOS7. No solo se dice adiós a la actualización de aplicaciones, sino que algunas destacan por salir directamente renovadas. Entre las mismas llaman la atención Evernote, eBay, Flipboard, FourSquare, Shazam y Vimeo. Es más que probable que a lo largo del día esta lista se amplíe de manera notable.
Para rastrear las incidencias, Apple ha activado un servicio de alerta entre sus empleados, con el fin de chequear los errores de los que se están teniendo constancia en la descarga del iOS 7. De momento, la compañía no ha informado de la importancia de las incidencias ni de qué tipo han sido.

viernes, 2 de agosto de 2013

Microsoft sube la oferta: hasta 350 dólares por el viejo iPad


Si hace una semana ofrecía un mínimo de 200 dólares por las tabletas usadas de su competidor Apple, ahora ha subido la oferta hasta los 350 dólares y amplía la promoción a otros productos y a otras marcas.

La página de recompras de Microsoft da 350 dólares en cheques regalos por sus productos, pero principalmente por sus tabletas Surface o teléfonos con Windows Phone. El programa se ha extendido a los aparatos de una docena de fabricantes entre ellos Acer, HP, Dell, Samsung o Blackberry.
En el programa de cálculo de las ofertas, un notebook de Asus, el histórico miniportátil de hace cinco años se valora en 75 dólares, pero el iPad 2 de 64 gigas sube a 185.

A diferencia de la anterior promoción, en esta ocasión no se especifica su límite de fecha (antes se decía que era el 27 de octubre) ni tamnpoco si hay un límite geográfico (antes se decía que solo era para Estados Unidos y Canadá). En la página de España solo se incluye la oferta de compra del Surface a partir de 329 euros, pero no el programa de recompras de segunda mano. En el caso de Estados Unidos son 349 dólares, es decir que un nuevo aparato le podría salir gratis al cliente en el caso que le dieran 350 dólares por su tableta o smartphone usado.

En esta ocasión también aclara Microsoft que se puede apuntar a la promoción cualquier persona y empresa y sin límite de productos, por lo que un mismo sujeto puede cambiar todos el equipamiento de su casa o negocio.

Todo ello ocurre a la vez que la empresa ha anunciado para el lunes  23 una presentación con la segunda generación de tabletas  Surface, por lo que necesita deshacerse de sus stocks de las viejas tabletas antes de empezar a vender las nuevas en la campaña navideña.